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PASEN Y VEAN

ENTREVISTA A CARMEN LOMANA La clase es intangible

  Carmen Lomana ENTREVISTA A CARMEN LOMANA La clase es intangible B. SHIELDS:       Esta vez me encuentro en casa de una celebrity sobradamente conocida, Carmen Lomana. Una mujer espléndida y sofisticada en todo lo que concierne al glamour, los buenos modales y la exquisitez en el buen gusto y el vestir. Una mujer que goza de una de las mejores armas que puede tener el ser humano, la positividad. Realmente es una mujer radiantemente positiva. CARMEN LOMANA: (Sonriente y muy agradecida) ¡Muchas gracias! B.S:    Carmen, la gente te puede ver de una manera, pero otra cosa es que seas de esa manera. “Los 10 mandamientos de la mujer 11” fue tu primer libro y el segundo “El glamour inteligente”. “Cuestión de actitud” es tu último. ¿Puedes grosso modo contar algo sobre su contenido? C.L.:     Pues es un libro donde se hacen muchas reflexiones, donde hago un paseo por mi vida. Cómo he enfrentado diferentes momentos. B.S.:     ¿Algo autobiográfico? C.L.:     Tiene un punto basta

COLLEJAS A DIESTRO Y SINIESTRO


"IMPOSIBLE EL ALEMÁN"

Soy nuevo en este menester gracias al empujón que me ha dado una grandísima amiga de cuyo nombre sí quiero acordarme pero que no voy a nombrar.

La  educación inicial que recibí sin contar la de mis padres vino de la mano de los Hermanos Maristas de Sevilla que no Marxistas, para evitar confusiones dada la susceptibilidad que nos envuelve hoy en día.

Entré en ese colegio a la edad de cinco años y después por circunstancias laborales de mi padre, nos trasladamos a Huelva donde volví a los Maristas. Dada la época (corría el año 1.957), antes de entrar en clase, formábamos en el patio para cantar uno de los innumerables himnos que se cantaban entonces, entre ellos, el Cara al Sol. Dada mi corta edad y no entendiendo el significado de aquella estrofa que decía: “Impasible el ademán y están presentes en nuestro afán”, se me ocurrió cambiar lo de “impasible el ademán” por “imposible el alemán”, que a mi juicio sonaba igual y para mí el alemán era absolutamente incomprensible.

Así las cosas. Cada vez que tocaba cantar el Cara al Sol yo decía aquello de “imposible el alemán”. Fueron muchas veces, hasta que un buen día, ¡qué horror!, tenía detrás al Hermano Estanislao y yo, sin darme cuenta de ello canté mi versión. ¡De pronto sentí en mi cogote una colleja descomunal que me trastocó las neuronas para bien!. Se entiende. Me explicó qué significaba lo de impasible el ademán y me quedó claro hasta el día de hoy.

¡Bendito sea aquel sistema educativo con clases mañana y tarde y deberes! Era duro pero efectivo y aún con todo esto había tiempo para jugar. Hoy se quejan por tener que hacer deberes en casa e incluso proponen eliminarlos yendo a clase 5 horas.

Otro aspecto que me llama la atención de lo que quiere proponer el Gobierno es lo de la enseñanza en libertad y el asunto de incluir clases de sexología en el sistema educativo que si ya de por sí es nefasto, con eso acabará siendo nefastísimo. Me parece absolutamente intolerable que con esas políticas educativas se pretenda adoctrinar a niños y niñas.

Sexo no es lo mismo que tendencias sexuales. Sexos hay solo dos: masculino y femenino o si lo prefieren, femenino y masculino para no herir ciertas sensibilidades. Tendencias sexuales hay muchas, de ahí lo de LGTBIQ. A este paso se acabarán las letras del abecedario y entonces, ¿qué harán?. Por cierto, se ha añadido una “Q” de la que no se habla por lo aberrante de su significado.
Cada uno y cada una va de por sí conociendo desde pequeño y pequeña, o al revés, su tendencia sexual sin que nadie, excepto los padres, deban intervenir para ponérsela de manifiesto. Y son los padres y nadie más, quienes deben intervenir.

Desde el principio de la Humanidad esto ha sido así y no ha hecho falta ningún “pin”. En mis tiempos no existían los “pins, pines, pinos o pinas”. Se hablaba de escudos o “escuditos” y uno o una se los ponía en los jerseys o chaquetas o en los cinturones de elástico trenzado. Ahora, visto cómo van las cosas, es de extrema necesidad el “pin parental” por los motivos que he explicado antes.  Y no dejar el asunto en manos del Gobierno o del sistema educativo que lo único que va a conseguir es cuando no, idiotizar al alumnado o alumnada en pos de la ideología de turno y/o crear confusión.

¡AHÍ LO DEJO!
Por Dr. Benigno
Aviador sin avío






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