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PASEN Y VEAN

ENTREVISTA A GONZALO CHICHARRO ARDERIUS LAMAMIÉ DE CLAIRAC, Presidente del partido político Orden y Ley, POLE. Hemos visto tanto en 41 años que hemos tenido que crear Orden y Ley, POLE.

  B. Shields y Gonzalo Chicharro ENTREVISTA A GONZALO CHICHARRO ARDERIUS LAMAMIÉ DE CLAIRAC, Presidente del partido político Orden y Ley, POLE . Hemos visto tanto en 41 años que hemos tenido que crear Orden y Ley, POLE. Esta vez me encuentro frente a Gonzalo Chicharro Arderius , presidente de la formación política Orden y Ley , POLE . Con un perfecto castellano al ser español, también tiene la peculiaridad de ese marcado acento inglés de quien ha vivido muchos lustros por esos lares anglosajones o angloesféricos. Es una persona perfectamente especial y carismática, como si de un cruce entre Rambo y Terminator se tratara. Absolutamente vocacional y con un destacado sentir en todo lo que le emociona y le hace vibrar, acompasado de un grandísimo sentido de la justicia. Sus vivencias, su vida, su experiencia..., son altamente impresionantes y poco comunes al resto de los mortales. B. SHIELDS: Entre muchas, la mayor parte de su vida ha sido Inspector Jefe de Policía , y ahora oste

ENTREVISTA A JOSÉ LUIS CORCUERA, EX MINISTRO DEL INTERIOR. Creo que el sanchismo es una permanente contradicción.


ENTREVISTA A JOSÉ LUIS CORCUERA, EX MINISTRO DEL INTERIOR

Creo que el sanchismo es una permanente contradicción.

Me importan tres pimientos lo que piensen aquellos que considero unos mediocres.

Ministro del Interior entre 1988 y hasta finales de 1993durante la legislatura del Presidente Felipe González. José Luis Corcuera fue socialista desde 1974 hasta 2017 que dejó de militar en el Partido Socialista. José Luis Corcuera resulta una persona irónicamente muy serio.

B. SHIELDS:  Más de 40 años siendo socialista. ¿Qué provocó que diera un giro político y virase hacia la derecha en 2017?

JOSÉ LUIS CORCUERA:       Yo no he virado a la derecha. Me llevaron a la fábrica allá por el año 64 a oír a gente fundamentalmente del Partido Comunista que se reunían en el monte. Hablaban y decidían qué hacer contra el franquismo, y yo era un chavalín que no tenía ni idea de casi nada y me quedé prendado de muchas voces que allí oía, David Morín, Tomás Tueros… Y luego fui representante de los trabajadores en aquellas elecciones que preconoció el Partido Comunista sin yo ser del Partido Comunista y CCOO de entonces, y representé a los trabajadores de mi empresa. Tiempo después, un socialista al que yo le tengo enorme respeto desde hace 50 años y que fue el primer alcalde que tuvo la democracia en Sestao, Santiago Llanos, me propuso en torno al año 70 sobre el Partido Socialista. En el año 74 más en serio, me comprometí con el Partido Socialista Obrero Español. Esa es, dicho con mucha brevedad la historia de mi vida.

B.S.:    Y tan breve…

J.L.C.:  Los electricistas en Altos Hornos teníamos ayudantes, y un navarro al que le tengo enorme afecto en el recuerdo, fue el primero que me pidió dinero para los presos políticos, le pregunté, ¿de qué me habla usted?. Yo, con 17 años no sabía que había presos políticos. Y ahí empezó de alguna forma mi compromiso con lo que yo siempre he creído que ha sido la socialdemocracia. He sido un fervoroso lector de la socialdemocracia escandinava, de la sueca, de la alemana, y por tanto nunca he sido un socialista al uso de la Segunda República. No. He sido un socialdemócrata que es lo que Felipe González consiguió hacer de este partido en 1979, que fue el abandono del Marxismo, y por tanto la equiparación ideológica del socialismo español a los socialistas del norte de Europa y de prácticamente toda Europa con excepción de Francia.

B.S.:    Respecto del Marxismo que dice abandonó Felipe González, ¿cree por el contrario, que Pedro Sánchez lo arropa?

J.L.C.:  No tengo datos para pensar eso, ¡espero que no!, pero con Pedro Sánchez uno se puede equivocar, cualquiera que sea el juicio que haga sobre un particular. Yo lo que creo es que no hay ningún ejemplo de socialdemocracia en Europa. Allí donde el estado de bienestar ha adquirido una mayor importancia y una mayor trascendencia como es en Europa no hay ninguna socialdemocracia que forme gobiernos con comunistas. ¡No hay!. En Suecia, la socialdemocracia no gobierna con el Partido Comunista, en Alemania existe la gran coalición con el centro derecha excepto la experiencia que se produjo hace ya muchos años de Mitterrand en el acuerdo que hizo con el Partido Comunista y que por cierto fue muy breve. Generalmente los gobiernos de coalición en los que se ha visto implicado la socialdemocracia en Europa han sido o bien con partidos liberales o con partidos socialcristianos o con partidos de centroderecha.

B.S.:    ¿Se entiende entonces que el socialismo es una cosa y el sanchismo es otra?. ¿Puede definirme qué es el sanchismo?

J.L.C.:  Creo que el sanchismo es una permanente contradicción si tenemos en cuenta que lo que dice hoy puede desdecirlo mañana, pero además, con la misma convicción. Yo llevo en política más de 50 años, antes de que Franco muriera. Si hay algo que me molesta muchísimo son los antifranquistas sobrevenidos, sobre todo los antifranquistas después de muerto Franco. ¡Esos me molestan una barbaridad!. Pero como le digo, yo que llevo viviendo la política muchos años, pues comprendo, que a veces en política uno se compromete a hacer algo que luego no puede hacerlo y por tanto entra en contradicción, pero cuando eso ocurre, si falta a la verdad, siempre he creído que a los políticos se les notaba, es decir, había como algo que el oyente intuía, que no estaba diciendo la verdad. ¡Pedro Sánchez miente con entereza!. ¡Miente con la misma vehemencia que cuando dice la verdad!. Esa es una “cualidad” muy ajena a los principios que yo he admirado siempre. Yo he admirado los principios de Ramón Rubial, Nicolás Redondo, etc. Principios de socialistas que nada tienen que ver con los principios de éste.

B.S.:    Deduzco que el socialismo de antaño en el que usted estuvo nada tiene que ver con el socialismo de hoy en día. ¿Ha sido entonces sustituido por el sanchismo?

J.L.C.:  Desde luego nada tiene que ver con el socialismo que representa Pedro Sánchez en mi modesta opinión. Sin duda habrá mucha gente que no esté de acuerdo conmigo.

B.S.:    Cuando entrevisté a José Manuel Franco como Delegado del Gobierno y le pregunté qué era el sanchismo me dijo que no existía.

J.L.C.:  ¡¿Ah no?!. ¿Y para qué voy a contestar a un socialista que dice que el sanchismo no existe?. No voy a perder el tiempo. Pero ese mismo que niega que el sanchismo no existe en cambio acepta que el felipismo o el guerrismo sí existían. Entonces en menudencias no voy a reparar.

B.S.:    Ni qué decir tiene que si tuviera que elegir entre los tres presidentes socialistas ¿sería a Felipe González, cierto?

J.L.C.:  ¡La diferencia es tan abismal!. Debe usted tener en cuenta y sus lectores que yo dentro de unos días voy a hacer 76 años, por tanto, hay algunos que dicen que a esas edad ya estamos para abajo…

B.S.:    Y también hay presidentes de gobierno a esa edad y mayores aún…

J.L.C.:  Pero la diferencia es de tal magnitud entre Felipe González y los otros dos que me acaba de citar que no admite comparación.

B.S.:    ¿Puede llegarle a ser insultante inclusive?

J.L.C.:  Mire usted, en lo que nos está pasando hoy en España en los temas que tienen que ver con la Constitución y el respeto a la Constitución y la integridad de España, tiene mucho que ver la incompetencia sideral que en su momento tuvo Zapatero cuando dijo aquella famosa frase, aceptaré lo que vosotros decidáis. Yo, le recuerdo que me comprometí en el Parlamento cuando fui el propulsor de una Ley de Seguridad Ciudadana

B.S.:    Se me ha adelantado a la pregunta de su llamada Ley Corcuera.

J.L.C.:  ¡Sí!. Bueno, que no fue la Ley Corcuera, yo fui el proponente pero la aprobó el Consejo de Ministros y por amplísima mayoría el Parlamento. Yo en el debate parlamentario cuando me acusaban de liberticida, que estaba proponiendo una legislación que coartaba la libertad, que coartaba los derechos, como modestamente siempre he tenido la opinión de que yo he estado luchando toda mi vida precisamente para conquistar derechos y para conquistar libertades pues me comprometí en el Parlamento a que si algún aspecto de esa ley del Tribunal Constitucional lo declaraba inconstitucional pues yo dejaría de ser ministro. Y eso es lo que hice. Debo decir que el TC cambió una palabra, constancia por evidencia. Pero da igual. Yo me había comprometido y si me hubieran cambiado una coma también hubiera dimitido. En cambio, el Estatuto que preconizó Zapatero que fue un Estatuto que pactó con Artur Mas, en mi opinión a espaldas del Partido, -entonces yo militaba en el Partido-, ese Estatuto tuvo que ser modificado en Sede Parlamentaria de forma muy importante, e incluso lo que salió del Parlamento fue declarado inconstitucional por el TC solo 14 artículos. En cambio, Zapatero va por ahí dando lecciones y la pregunta que yo hago es ¿lecciones de qué?, ¿en qué has contribuido tú a que los conflictos o las diferencias entre catalanes hayan sido corregidas, mitigadas o resueltas?. ¡En nada!. Pero además cuando se habla de la situación de Cataluña hay que decir que la Constitución Española ¡obtuvo más votos afirmativos en 1978 con 1.000.000 menos de lectores que todos los partidos juntos que se han presentado a las elecciones en las últimas autonómicas!. O sea, ¡tuvo más votos la Constitución que todos los partidos que están en el Parlamento de Cataluña hoy!. Por tanto esa es una ley absolutamente fundamental que fue aprobada por una gran mayoría por los catalanes. ¡Por cierto!, por un partido que entonces estaba en contra de la Constitución y que hoy sigue estando en contra, Esquerra Republicana de Cataluña.

B.S.:    Esa Ley Orgánica, la Ley Corcuera cuando usted era Ministro del Interior, ¿fue derogada en el 2015 verdad?

J.L.C.:  La sustituyó la Ley de Seguridad Ciudadana del Partido Popular por la Ley Mordaza. ¡Fíjese si aquella Ley tan perversa, que decían algunos, fue de una longevidad extraordinaria!. (Ríe irónico). Cuando yo leía en El País los miles de manifestantes que en Madrid había en contra de la Ley de Seguridad Ciudadana que yo promocioné y veo por ejemplo, los miles de ciudadanos que se reúnen en Madrid para mostrar su desacuerdo contra la concesión de unos indultos…, si El País decía que había unos 5.000 en aquel momento, pues aquí, con la misma regla de medir que entonces tenía El País, ahora dicen 500.000.

B.S.:    ¿Es verdad que se miden 10 personas por metro cuadrado en una manifestación?

J.L.C.:  Yo no sé cómo se miden. En España tenemos muchos problemas, pero uno de los problemas que tenemos es la cantidad de personas que tenemos de su profesión, comentaristas, periodistas que saben tanto de política que debieran de tener puestos importantísimos pero en la política planetaria no en la política española. Pero es curioso que cada vez que los oyes en general siempre hablan de proyecciones electorales, siempre tienen presente que la decisión que se vaya a tomar, decisión política, va a tener un correlato electoral, lo cual impide gobernar. Si el que está gobernando, que tiene que tomar medidas, algunas populares, otras impopulares, éstas no las toma porque le van a hacer un daño electoral, a quien está haciendo daño ese político es al país. A España y a los españoles.

B.S.:    A colación de esta respuesta; cuando omiten radicalmente hablar por ejemplo de Soros, de Bill Gates, de Rockefeller, ¿por qué cree que lo hacen? y ¿qué consecuencias considera usted que genera en la población esa desinformación de quienes están detrás?

J.L.C.:  En eso me declaro absolutamente incompetente. Desgraciadamente.

B.S.:    Pero imagino que tiene usted conocimiento al respecto.

J.L.C.:  Oigo hablar de eso pero me declaro incompetente.

B.S.:    ¿Quizás porque no se habla de ello o no lo suficiente?

J.L.C.:  Pues no lo sé… En los temas de potenciales conspiraciones, yo, me declaro incompetente.

B.S.:    ¿Considera entonces que son conspiraciones?

J.L.C.:  No, no… Potenciales. No lo sé. En cualquier caso creo que tenemos suficientes problemas en España como para no distraernos. En estos momentos en España hay quienes a los que estamos en contra de los indultos, ¡nos llaman de todo porque no somos magnánimos!, no entendemos la política con mayúsculas, dicen. A esos que siempre están en posesión de la verdad les preguntaría, ¿tienen ustedes algún elemento que yo no tenga para pensar que una decisión de esa gravedad va a contribuir para resolver lo que no se ha resuelto en decenas y en decenas de años?. Es decir, ¿puede usted por favor decirme con quién pactó Esquerra Republicana con el primer partido que pactó el acuerdo de Gobierno actual?, ¿con quién fue?; pues fue con la CUP. ¿Y resulta que la CUP a usted le merece o le da credibilidad pensar que si se producen los indultos va a ver un cambio de opinión?. ¿Me puede usted decir por favor, en qué basa usted que ese cambio de opinión se pueda producir?, ¿en el acuerdo de Gobierno que tiene Junts Per Catalunya, Esquerra Republicana y la Cup?. O sea ¿el acuerdo de gobierno que han suscrito le da a usted para pensar que si tomamos esa decisión va a haber un cambio de actitud?. Porque yo lo veo, lo analizo y llego a la conclusión que he llegado siempre, ¡que no!. Cuando a mí me preguntan, ¿cuál es tu alternativa si tú no estás de acuerdo con eso, con el diálogo?. Yo no estoy en desacuerdo con el diálogo. Con lo que estoy en desacuerdo es que el diálogo sea para cambiar las normas básicas de convivencia que nos hemos dado entre españoles. Algunos socialistas del Partido Socialista de Cataluña decían hace años que era establecer el derecho a decidir; estoy radicalmente en contra porque creo que es anticonstitucional. Creo que los delitos son de tal magnitud, que para dar un indulto o tiene que estar muy claro que cumplen una función social o tiene que estar muy claro que quienes han sido condenados piden disculpas por los hechos delictivos que han cometido. Mientras esas dos cosas no se produzcan no entiendo la razón alguna por las que esos indultos deban de producirse. Y dice el Presidente del Gobierno, ¡hay que ser magnánimo!. ¡¿Magnánimo?!. Alfonso V rey de Aragón y creo que Conde de Barcelona, allá por el 1500, le llamaban Alfonso V El Magnánimo. Magnanimidad, generosidad… Vamos a hacer una frase más sencilla, Legalidad, vamos a defender la Constitución, vamos a defender que si la Constitución hay que cambiarla vamos a cambiarla por los procedimientos…

José Luis Corcuera

  B.S.:    Sr. Corcuera, discúlpeme. José Manuel Franco me dijo que se preocupaba por cambiar o modificar leyes de la Constitución. Le pregunté si no sería más fácil cumplir las leyes.

J.L.C.:  ¡Las leyes hay que cumplirlas!.

B.S.:    ¿Cree que los indultos pueden ir a beneficio de quienes los dan?

J.L.C.:  No deja de tener sentido. Es evidente que la supervivencia del Gobierno de España, depende de que los independentistas de Cataluña sigan apoyándole en el Parlamento y por tanto, si los independentistas exigen a este Gobierno que dé los indultos, es legítimo pensar que además de la explicación oficial que da el Presidente del Gobierno de la función social que pueden tener estos indultos haya un interés que sea el de poder seguir gobernando. El otro día veía yo unas intervenciones sobre la subida de la luz cuando gobernaba Rajoy. Y Garzón, el actual Ministro de Consumo y la que hoy es Ministra de Igualdad ¡decían unas barbaridades de tal magnitud!..., cuando entonces los precios subían el 4% o el 12% y el solo hecho de que ellos veían lo que decían hace menos de 3 años, les debería dar una profunda vergüenza. El Presidente del Gobierno dijo no hace mucho que él no daría los indultos, ahora dice lo contrario. Con una resolución del Tribunal diciendo que no ha lugar a los indultos. Que me explique por qué cambia de posición. Si la explicación es, que hay que dialogar, hay que ser generoso… entonces lo que me pregunto es, ¿esto no será para seguir gobernando?, ¿no será para dar un tratamiento a los independentistas diferente que al resto de los españoles?

B.S.:    Cuando usted habla de cómo miente Sánchez, también Pablo Iglesias prometió por activa y por pasiva que jamás subirían la luz.

J.L.C.:  Pablo Iglesias ya está en el rincón de la Historia.

B.S.:    ¿Usted cree?

J.L.C.:  Sí, yo creo que sí.

B.S.:    ¿No le da miedo su silencio?

J.L.C.:  A mí Pablo Iglesias no me ha dado miedo nunca. Conozco a comunistas de los que tengo la mejor de las impresiones, comunistas que hicieron la Transición española, comunistas que en aquellos momentos, en el año 78, trabajaron para hacer la mayor operación de concordia que se ha hecho en España. ¡En estos momentos se habla de concordia con aquellos que nunca la han querido ni la quieren!. El ejercicio de concordia ya se hizo en el 78. Algunos se excluyeron, entre otros Esquerra Republicana de Cataluña. He oído a este político ingente, un hombre que dejará un poso en la política española absolutamente insuperable, que se apellida Rufián, decir, que en la manifestación pasada del domingo 13 de junio, que era una narco sala donde se repartía metadona de la mala. Lo cual me hace pensar dos cosas, que él de narco salas sabe mucho, y lo que es peor, de metadona sabe muchísimo. La pregunta es, ¿la habrá usado alguna vez?, ¿habrá sido cliente habitual de narco salas?, ¿habrá sido un hombre que al conocer tanto la metadona ha tenido la imperiosa necesidad de usarla?. Este ocurrente chico que iba a estar unos meses en el Parlamento de España habla de narco salas con tal nivel de conocimiento al parecer, que solamente cabe pensar que él las conoce. Insisto sobre la metadona, pues oiga, yo no sabía que había metadona buena y metadona mala.

B.S.:    ¡Yo también me estoy enterando ahora mismo!

J.L.C.:  ¡Parece que es un especialista en metadona!. Y como no conozco en su CV estudios de medicina igual es que ha tenido él contacto con la metadona.

B.S.:    Fernando Grande-Marlaska, Ministro del Interior, ¿qué opinión le merece como sucesor de usted?

J.L.C.:  Hay muchas cosas sobre las que discrepo del Ministro del Interior. Primero, al coronel Pérez de los Cobos le conozco desde hace muchos años y el trato que le ha dispensado me parece absolutamente indigno y fija los perfiles de la persona que ha cometido, a mi juicio, esa arbitrariedad. Segundo, yo contribuí a hacer la dispersión de los presos etarras con Enrique Mújica, Ministro de Justica, recientemente fallecido. Lo que está haciendo Grande-Marlaska en ocasiones en contra del criterio de las juntas de tratamiento penitenciario me parece absolutamente discutible. Y por ser generoso diré, que, Grande, guión, Marlaska, con k, también le define mucho.

B.S.:    Ha empezado usted haciendo referencia al franquismo. ¿Qué supuso para usted vivir el franquismo?, ¿tenía antes un concepto de ello y ahora ha variado?.

J.L.C.:  Antes le comenté sobre el régimen de Franco porque murió en 1975 y afortunadamente con posterioridad, se produjo el encuentro entre los distintos, entre aquellos que habían luchado contra Franco, los que habían estado en el régimen de Franco y los que estaban en el exilio. Ahí se produjo lo que antes le decía, el mayor ejercicio de concordia de la Historia de España entre distintos, entre los que habían trabajado para el régimen franquista, los que estaban en el exilio y los que habíamos estado combatiendo unos en mayor grado y otros en menor grado tratando de conquistar un régimen de libertades, y por tanto, si he citado a Franco es porque se ha puesto ahora de moda el franquismo sobrevenido.

B.S.:    ¿Ha sido Sánchez quien lo ha puesto de moda?

J.L.C.:  No, es que se murió hace mucho tiempo. A mí no me gustaría hablar de eso pero como resulta que ahora hay chavales de 30, 35, 40 y 45, ¡que parece que les combatieron hasta la muerte a Franco!, ¡cuando ni habían nacido!... Y como estamos hablando de la Memoria Histórica y luego Memoria Democrática para resucitar nuevamente a Franco, algo que habíamos olvidado en 40 años… Desde la Constitución del 78 se dejó de hablar del franquismo para hablar de la España de futuro. Ahora otra vez lo hemos vuelto a sacar.

B.S.:    ¿Qué opina del desentierro de Franco?

J.L.C.:  Pues me parece una auténtica desgracia. Me parece que la Memoria Histórica hay que dejársela a los historiadores. Si nos ponemos a hablar de lo que ha pasado en España, además de Franco tendremos que hablar de todos y cada uno de ellos que cometieron auténticas atrocidades. Alguno me dirá, pero el franquismo cometió más, pues leamos al Presidente de la República Manuel Azaña para darnos cuenta de las cosas terribles que sucedieron en España, de las cosas que hemos superado, porque habían ocurrido y por tanto no conviene olvidar ninguna. Idealizar la Segunda República es algo absolutamente pernicioso, lo es tanto como idealizar el franquismo.

B.S.:    ¿Por qué cree que hay políticos que odian España?, ¿por qué cree que quieren la desestructuración de España?

J.L.C.:  Yo tengo un cierto pesimismo de ver con indignación cómo se ve con su naturalidad que uno se ate al cuello la Ikurriña, o que se ate la Estelada catalana y toda la progresía española y toda esta intelectualidad –tenemos más intelectuales por metro cuadrado que cualquier país del mundo-, lo vean con naturalidad. Sin embargo ¡uno se ata al cuello la Bandera Constitucional Española y le llaman facha!. A toda esa maraña de pretendidos progresistas que son unos reaccionarios absolutos, hay que combatirlos de la misma forma en que combatimos aquellos totalitarismos que nos impedían ser libres. ¡Fíjese hasta donde llego!. Esto de tachar de fascista a alguien que lleva la Bandera de España y que respete al que lleva la Ikurriña y a quien lleva la Estelada… Pero ¿por qué un chiquilicuatre de cuarta va a tener la osadía de minusvalorar a millones de españoles que se sienten orgullosos de su bandera, de su Constitución y de la forma de ver España?

B.S.:    ¿Cree que Vox está reforzando que se pueda respetar la Bandera Constitucional?

J.L.C.:  Bueno… A mí Vox no me va a enseñar a respetar la Bandera Constitucional.

B.S.:    Me refiero a si cree que Vox esté afianzando la moda de respetar la Bandera Española.

J.L.C.:  Yo no soy de Vox y he llevado a una manifestación la Bandera de España. El escudo de la Bandera de España contribuyó a diseñarlo un compañero del Partido Socialista de hace más de 50 años, el hermano de Javier Solana, Luis Solana. En las Cortes Españolas defendió el escudo que hoy lleva la Bandera de España. ¡Y era un socialista!, pero ¡un socialista de postín no un socialista de estos de ahora eh!

B.S.:    Entiendo lo que me quiere decir. De rango, de su misma ideología de antaño. Me da la sensación que a usted le gustaría poner orden. Me anuncia que es muy pesimista. ¿No ve solución en la política actualidad?

J.L.C.:  Orden no. No sé por qué se le llama orden.

B.S.:    Es una forma de hablar.

J.L.C.:  Yo soy un defensor de la Constitución y como tal, defiendo que si alguien quiere cambiarla que lo haga por los procedimientos que la propia Constitución establece. Yo no insulto a quienes quieren cambiarla, lo que les exijo es que lo cambien por los procedimientos que están en la misma. ¿Qué es lo que yo aconsejaría y defendería que se haga?, que cualquiera que sea el Gobierno, defienda las Instituciones del Estado en toda España. Si hay que dialogar con el Gobierno de Cataluña que se haga, pero que se dialogue para llevarles al ánimo de aquellos que no están de acuerdo de que tienen que cumplir la Constitución. Cuando un independentista pone en cuestión a la Jefatura del Estado, que se habla del Rey, está poniendo en cuestión una parte muy importante de nuestra Constitución y ahí no hay medias tintas de estos que nos dicen cómo nos tenemos que comportar. (Muy irónico) Es que Aragonés tuvo un gesto, fue un momento a estar con el Jefe del Estado y eso representa un gesto. ¿¡Un gesto!?. ¿Pero en qué país estamos?. Todos estos favorecen el discurso de los independentistas.

B.S.:    Una pregunta recurrente que la realizo como un seguimiento. Si se diera la independencia a todo el que la pide ¿en qué se quedaría España?

J.L.C.:  ¡Pues desaparecería España!. Yo lucharía con todas mis fuerzas para que nadie derribe la Constitución.

B.S.:    ¿Molesta mucho España geopolíticamente?

J.L.C.:  A España les molesta a aquellos que se han inventado una Historia que nada tiene que ver con la realidad. Antes nombré a un Rey de Aragón, Alfonso V, Conde de Barcelona, Rey de Nápoles, al que llamaban El Magnánimo. ¿Pedro Sánchez no querrá ser el magnánimo verdad?. A España no ha conseguido vencerla ni los cantonalismos, ni los independentistas desde hace muchos años, ni tan siquiera quien intentó dar un Golpe de Estado en el 34 y le condenó la República a 30 años de cárcel. El problema es que aquí parece que estamos hablando de una España que tiene 4 días. Hay comentaristas, políticos, periodistas, progresistas que son unos reaccionarios, que hablan de España como si no tuviera antecedentes. Hablan del independentismo de Cataluña como si este no tuviera antecedentes. Pues desgraciadamente los tuvo, tanto que en 1932, Manuel Azaña defendió el Estatuto de Cataluña y Ortega y Gasset defendió brillantemente por cierto, ¡que no había que hacer el Estatuto de Cataluña!. Las Cortes Generales votaron a favor del Estatuto de Cataluña. Ortega y Gasset dijo que los independentistas no eran de fiar y en 1934 tuvimos la demostración palpable de que no eran de fiar e ¡intentaron dar un Golpe de Estado a la República!. Este delito de sedición que se ha cometido y por lo que están condenados, ¡no es el primer antecedente!. El partido de Junqueras ya intentó dar un Golpe de Estado a la República no a una Monarquía Parlamentaria y le condenaron a 30 años de cárcel. Por cierto, los independentistas dicen, a Lluís Companys el franquismo lo fusiló, y yo añado, pues aquel que a las órdenes de la República impidió el Golpe de Estado de Lluís Companys, el General Batet, también fue fusilado en el régimen de Franco por haber permanecido fiel a la República. Entre los dos me quedo con el General Batet. ¿Conoce usted algún pasaje en Barcelona que lleve el nombre del General Batet?; en cambio hay uno que lleva el nombre de Lluís Companys pero del General Batet no. Es que este país tiene muchos siglos de Historia.

B.S.:    Es una Historia milenaria.

J.L.C.:  No lo han inventado tres chavales de 35 años o cuatro analistas políticos que comparados con Adenauer sería un párvulo.

B.S.:    Como seres perfectamente imperfectos que somos los humanos, ¿se arrepiente de algo?

J.L.C.:  ¿En mi vida política?

B. Shields y José Luis Corcuera

B.S.:    A título político y personal. Si pudiera dar marcha atrás, ¿qué cambiaría?

J.L.C.:  Probablemente hay algunas cosas que las hubiera hecho de distinta forma pero uno es prisionero de su tiempo.

B.S.:    Si le dieran a elegir entre el amor y la política.

J.L.C.:  (Muy pausado y pensativo) Mi internista, porque yo estoy delicado de salud, hace ya muchos años que me dijo, ¡de política nada!. ¿Me has entendido José Luis?. Hay ocasiones que, como me quiere tanto y me sigue pasando consulta cada 3 meses, cuando me hace un electrocardiograma me empieza a hablar de política; después me hace otro hablando de otras cosas y luego me compara los dos. Le puedo asegurar que la diferencia es tremenda. Por tanto, como no debiera hablar de política…, pues el amor… Pero es imposible.

B.S.:    De hecho hoy en día es un gran contertulio donde se lo rifan en las televisiones.

J.L.C.:  Yo vivo la política de forma indeseada. No le recomiendo a nadie que la viva con tal intensidad como la vivo yo.

B.S.:    Resulta bonito y triste esto que acaba de decir… ¿Puede decirme la diferencia entre positividad y realidad?

J.L.C.:  El análisis sin prejuicios de la realidad, yo creo que es lo más positivo que puede hacer una persona, es decir, cuando alguien por ejemplo ve una manifestación donde colegas míos jubilados plantean, pensión mínima de 1080€, no hay nadie que les diga con un mínimo de responsabilidad que si eso se llevara a la práctica inmediatamente el sistema público de pensiones se quebraría. Por tanto, eso, que puede ser positivo, como está fuera de la realidad se transforma en un drama. El problema es que en política, como decía Ramón Rubial presidente del Partido y que tuve el honor de que me dieran ingreso en el Partido y Ramón Rubial que pasó muchísimos años en la cárcel, solía decir que a los españoles no hay que decirles lo que quieren oír, hay que decirles las propuestas que creemos que son buenas para España y si no nos votan pues ya nos votarán, cuando se den cuenta que seamos capaces de explicarles que las cosas que proponemos son las convenientes para su futuro y para su bienestar. Es decir, lo que no se puede es estar siempre con una encuesta de intención de voto a la hora de tomar decisiones. Las decisiones hay que tomarlas en función de datos objetivos porque si no terminarán tomándose y serán doblemente perjudiciales. Eso es lo que yo creo en política.

B.S.:    Dentro de lo que se considera en la psicología normal, ¿hasta qué punto considera que la violencia y la agresividad son necesarias?

J.L.C.:  Yo soy de los que opina que vivimos en una sociedad donde la violencia debiera ser innecesaria.

B.S.:    ¿A qué tipo de violencia se refiere?, ¿verbal, física..?

J.L.C.:  Bueno, la violencia política no tiene la más mínima justificación. El sectarismo en política que da origen a la violencia y que a esa violencia como la violencia terrorista le sustenta pretendidas defensas de ideas superiores al común, eso no tiene ninguna justificación. Me gusta hablar de Esquerra Republicana de Cataluña porque cuando la Vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo dice que Esquerra Republicana de Cataluña es un Partido Progresista, tengo que decir que en mis tiempos había déspotas ilustrados, era gente de prestigio, se les llamaba así. Ahora hay déspotas y letrados. Es mucho peor. Yo no puedo más que recordar la Historia de Esquerra para llegar a la posición contraria a la que dice la Vicepresidenta del Gobierno, pero me acuerdo por ejemplo del Secretario General de Esquerra Republicana de Cataluña cuando hicimos la Constitución, Heribert Barrera, un xenófobo absolutamente exponencial. Si éste era el representante del progresismo en España yo me borro.

B.S.:    Que haya salido usted del Partido Socialista ¿se lo han aplaudido más que achacado?

J.L.C.:  Me comprometí y también lo cumplí, que si Pedro Sánchez era el Secretario General del Partido, yo no militaría en ese Partido de Pedro Sánchez, porque intuía, sabía por lo que le conocía, lo que iba a pasar.

B.S.:    ¿Le conocía muy personalmente antes?

J.L.C.:  He estado dos veces con él, he mantenido dos conversaciones muy largas con él, suficientes como para hacerme una composición de lugar. Desgraciadamente los hechos me han dado la razón. En mi época, los Comités Federales del Partido a veces duraban tres días, hoy, o no los reúnen o si los reúnen son media hora. Hablaban de Felipe González como el líder carismático y tenía en el Comité Federal un 25% de militantes en contra, mostraban su posición contraria. En el Comité Federal del Partido Socialista en mis tiempos no se podía hablar a favor de la Comisión Ejecutiva. Todo eso ha cambiado y estamos en un híper liderazgo absolutamente pernicioso; si fuera basado en el conocimiento, en la experiencia…, está basado en un no es no, ¿qué parte del no usted no entiende?.  Está basado en la Ingeniería Social, está basado en el marketing político, no está basado en el conocimiento. Ahora va a hacer un año que el Presidente del Gobierno dijo en Galicia ¡hemos vencido al Covid!.

B.S.:    Lo recuerdo.

J.L.C.:  Lo único que pido a mis compatriotas es que tengan memoria. ¡Nada más!. ¡Que no se dejen engañar!, ¡que no se dejen manipular!, ¡que la Ingeniería Social no forme parte de las decisiones que tomen en el futuro!, ¡que el marketing político, la propaganda sea eso, propaganda!, pero que no compren los eslóganes, no hay que comprarlos. Diciendo esas cosas me siento bien.

B.S.:    Defíname a José Luis Corcuera.

J.L.C.:  Quiero pensar que soy buena gente, quiero pensar que lo soy. (Pensativo, pausado) Mis amigos me dicen que lo soy. Tengo unos nietos de los que me siento orgulloso por no hablar de sus padres. José Luis Corcuera está jubilado. Cuando le piden una entrevista no pregunta quién es, mi importa tres pimientos lo que piensen aquellos que considero unos mediocres. Tengo el mínimo respeto por aquellos que se auto titulan intelectuales. Yo siempre he creído, probablemente porque empecé a leer muy joven, que el intelectual es aquel que la sociedad le reconoce como tal, no aquel que piensa él que es un intelectual porque aquel que piensa que es un intelectual, lo que es, ¡es un gilipollas!.

B.S.:    (Me sonrío sorprendida) Por mí queda finalizada la entrevista. ¿Quiere añadir algo más?

J.L.C.:  Solamente algo más. Hubo un director de un periódico en España muy importante en su época, Pueblo, que salieron periodistas muy de izquierdas. Trabajaban periodistas del Partido Comunista que todavía hoy están en activo. Un día que dije que una persona me parecía un gilipollas me dijo, Ministro utilice usted el castellano con más propiedad, respondí, ¡soplapollas!.

Queda silenciado mientras me mira con ojos como plato y con sorpresa. Reímos…

B.S.:    Es que además consta en la Real Academia Española. Espero que se haya sentido a gusto. Creo que le he tratado bastante bien porque tengo fama de ser bastante cañera, si me permite la expresión que también está en la RAE.

J.L.C.:  Bueno, yo he respondido a todo.

B.S.:    Me alegro que se haya sentido a gusto.

J.L.C.:  ¡Muy bien!

B.S.:    Y le agradezco que me haya dado la entrevista.

Por B. SHIELDS

Escudo Veraz



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