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PASEN Y VEAN

ENTREVISTA A FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ. El traidor no es buena persona, siempre lo paga. Es no ser fiel a sí mismo.

  Fernando Sánchez Dragó ENTREVISTA A FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El traidor no es buena persona, siempre lo paga. Es no ser fiel a sí mismo. Hoy me encuentro en casa del archiconocido y eminente Don Fernando Sánchez Dragó . Autor de más de 40 libros entre novelas y ensayos y con infinitos recorridos por TV, radio y otros medios donde deleita a propios y extraños, al igual que esta entrevista. Sánchez Dragó siempre da el do de pecho y reconoce que le criticarán por alguna de sus exposiciones a pesar de su brillantez. Es incombustible. Ambos nos quedamos con las ganas de fotografiarnos juntos como así se procede en mis entrevistas, pero a pesar del buen feeling y respeto, su novia Emma no accedió. La admiración y orgullo de Emma hacia Fernando le es más fuerte que todo eso. B.SHIELDS: Espero, a pesar de la aglomeración de entrevistas que sueles tener que esta sea de tu total agrado. Aunque nos tuteemos, aquí no lo haré. FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ: Como tú quieras. B.S.: En esta época a

COLLEJAS A DIESTRO Y SINIESTRO


"IMPOSIBLE EL ALEMÁN"

Soy nuevo en este menester gracias al empujón que me ha dado una grandísima amiga de cuyo nombre sí quiero acordarme pero que no voy a nombrar.

La  educación inicial que recibí sin contar la de mis padres vino de la mano de los Hermanos Maristas de Sevilla que no Marxistas, para evitar confusiones dada la susceptibilidad que nos envuelve hoy en día.

Entré en ese colegio a la edad de cinco años y después por circunstancias laborales de mi padre, nos trasladamos a Huelva donde volví a los Maristas. Dada la época (corría el año 1.957), antes de entrar en clase, formábamos en el patio para cantar uno de los innumerables himnos que se cantaban entonces, entre ellos, el Cara al Sol. Dada mi corta edad y no entendiendo el significado de aquella estrofa que decía: “Impasible el ademán y están presentes en nuestro afán”, se me ocurrió cambiar lo de “impasible el ademán” por “imposible el alemán”, que a mi juicio sonaba igual y para mí el alemán era absolutamente incomprensible.

Así las cosas. Cada vez que tocaba cantar el Cara al Sol yo decía aquello de “imposible el alemán”. Fueron muchas veces, hasta que un buen día, ¡qué horror!, tenía detrás al Hermano Estanislao y yo, sin darme cuenta de ello canté mi versión. ¡De pronto sentí en mi cogote una colleja descomunal que me trastocó las neuronas para bien!. Se entiende. Me explicó qué significaba lo de impasible el ademán y me quedó claro hasta el día de hoy.

¡Bendito sea aquel sistema educativo con clases mañana y tarde y deberes! Era duro pero efectivo y aún con todo esto había tiempo para jugar. Hoy se quejan por tener que hacer deberes en casa e incluso proponen eliminarlos yendo a clase 5 horas.

Otro aspecto que me llama la atención de lo que quiere proponer el Gobierno es lo de la enseñanza en libertad y el asunto de incluir clases de sexología en el sistema educativo que si ya de por sí es nefasto, con eso acabará siendo nefastísimo. Me parece absolutamente intolerable que con esas políticas educativas se pretenda adoctrinar a niños y niñas.

Sexo no es lo mismo que tendencias sexuales. Sexos hay solo dos: masculino y femenino o si lo prefieren, femenino y masculino para no herir ciertas sensibilidades. Tendencias sexuales hay muchas, de ahí lo de LGTBIQ. A este paso se acabarán las letras del abecedario y entonces, ¿qué harán?. Por cierto, se ha añadido una “Q” de la que no se habla por lo aberrante de su significado.
Cada uno y cada una va de por sí conociendo desde pequeño y pequeña, o al revés, su tendencia sexual sin que nadie, excepto los padres, deban intervenir para ponérsela de manifiesto. Y son los padres y nadie más, quienes deben intervenir.

Desde el principio de la Humanidad esto ha sido así y no ha hecho falta ningún “pin”. En mis tiempos no existían los “pins, pines, pinos o pinas”. Se hablaba de escudos o “escuditos” y uno o una se los ponía en los jerseys o chaquetas o en los cinturones de elástico trenzado. Ahora, visto cómo van las cosas, es de extrema necesidad el “pin parental” por los motivos que he explicado antes.  Y no dejar el asunto en manos del Gobierno o del sistema educativo que lo único que va a conseguir es cuando no, idiotizar al alumnado o alumnada en pos de la ideología de turno y/o crear confusión.

¡AHÍ LO DEJO!
Por Dr. Benigno
Aviador sin avío






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