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PASEN Y VEAN

PADRE ÁNGEL, DÍA DE LOS ABUELOS, AUTORIDADES POLÍTICAS Y MASCARILLAS

Desde hace 22 años, el Padre Ángel lleva a cabo la celebración del día de los abuelos y como no podía ser menos, estuvo acompañada de autoridades locales, regionales y nacionales y bajo la Presidencia de Honor de SM la Reina Doña Sofía. El acto fue presentado por la periodista televisiva y escritora Teresa Viejo. La celebración de la Eucaristía fue presidida por el Cardenal Don Carlos Osoro del Arzobispo de Madrid y celebrada por varios sacerdotes, como el Padre Ángel.
El Palacio de Duques de Pastrana en Madrid, fue testigo de excepción solemne de la acogida del evento de este año, evento extraño y distinto por el despliegue obligado de mascarillas y un aforo muy limitado pero no por ello dejó de ser distinguido. Los tapabocas como las llaman en Sudamérica, o bozal o mordaza como se atreven otros, nos las regalaban en la entrada junto con una bolsita impresa con los detalles del evento y un limpiador de manos. Mascarillas negras, sobrias y muy elegantes, acompasando este año la dedicac…

A DIESTRO Y SINIESTRO, II PARTE, CARACALEJO DEL MONTE


VOLVÍ A VIAJAR EN EL TIEMPO 40 AÑOS DESPUÉS...

Me he resistido a redactar el segundo capítulo de “Caracalejo del Monte” pero, entre algunas cosillas que me quedaron por relatar y el auge de las peticiones llegadas a la revista pidiendo una segunda parte, han hecho que ceda gratamente.

… Una vez que me cocí en aquella ducha del “Oeste”, el director de un Banco se ofreció gentilmente a prestarme el cuarto de baño de su casa para aquel fin y para no volverme a cocer. Aquello me supo a gloria y así lo fui haciendo hasta que, un buen día, Cipriano Telera, perdón, el Sr. Alcalde, me dijo que me había encontrado una casa. Yo, absolutamente contento, le pregunté que dónde estaba a lo que me contestó: “En la calle Nueva” pero por lo que conozco, creo en el cien por cien de los pueblos existe una “calle Nueva” que suele ser más antigua que el resto de las calles.

Al día siguiente me llevó a ver la casa y volví a viajar en el tiempo cuarenta años atrás. Al salón sólo le faltaba una repisa con un paño de encaje y una radio de lámparas para escuchar “el parte” o alguna de esas novelas a las que prestaban su voz Pedro Pablo Ayuso y Matilde Conesa. Creo que más de uno o una, como ahora hay que decir si no te tachan de machista, sabrá de esas novelas. En fin… Ya tenía casa aunque estuviera sacada del túnel del tiempo. Con la electricidad a ciento veinticinco voltios, su cuadra y el cuarto de baño en el patio como debe ser.

“Caracalejo del Monte” es un pueblo fronterizo de Andalucía con el país vecino, estaba formada por dos viguetas de hierro, una a cada lado del arcén de la carretera, unidas por una cadena. La frontera se abría dos o tres veces al año y venía para “vigilar” un Inspector de Policía. Uno de ellos, aficionado a la cocina, enseñó a las “habitantas” (jajajajaja) del pueblo a hacer un suflé de helado recubierto de merengue y horneado. Las “habitantas” no daban crédito a lo que veían y se preguntaban que cómo podía ser que habiendo metido el suflé en el horno el helado no se hubiera derretido. A lo que el cocinero o repostero en cuestión respondió que era puro arte (jajajajaja).

Una buena tarde del mes de abril, con otro Inspector de Policía, fuimos al extranjero, es decir, pared con pared, al pueblo cercano del país vecino a comprar patatas, y acompañados de tres de las “deshecho de tienta”. A la vuelta, el copiloto me dice ¡para, para, para!. Una de ellas le preguntó que para qué parábamos. Él le contestó: ¡Vamos a copular! (por decirlo de una manera más o menos elegante) y la misma dijo: ¿Ah sí, dónde?. ¡Que es broma!. Nunca sabré si desilusionadas o no.

¡AHÍ QUEDA ESO!

  Por Aviador sin avío



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