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PASEN Y VEAN

ENTREVISTA A ÁLVARO DE MARICHALAR SÁENZ DE TEJADA. ¡Sólo se es Libre cuándo se vive en la Verdad!. Por ser navarro, soy español.

  Álvaro de Marichalar Sáenz de Tejada ENTREVISTA A ÁLVARO DE MARICHALAR SÁENZ DE TEJADA ¡Sólo se es Libre cuándo se vive en la Verdad! Por ser navarro, soy español. Álvaro de Marichalar , aristócrata, piloto de caza, navegante, aventurero, empresario… La pasión por la vida pareciera que se le quedara corta a este hombre de vivencias intensas y pasionales sin fin. Aunque ya nos conocimos hace años gracias a un querido amigo en común, Gonzalo de la Cierva , e intentamos poder encontrarnos para la realización de la entrevista, fue imposible ya que este aristócrata sigue surcando los mares desde cualquier punto del globo terráqueo. Aun así, conseguimos una entrevista que le honra. B. SHIELDS:  Localizarle en algún lugar concreto del mapa terráqueo sería como encontrar una aguja en un pajar. ¿En qué lares se encuentra en estos momentos? ÁLVARO DE MARICHALAR SÁENZ DE TEJADA:             En Mónaco . Acabo de regresar a Europa desde América donde estuve dando conferencias sobre el

A DIESTRO Y SINIESTRO, II PARTE, CARACALEJO DEL MONTE


VOLVÍ A VIAJAR EN EL TIEMPO 40 AÑOS DESPUÉS...

Me he resistido a redactar el segundo capítulo de “Caracalejo del Monte” pero, entre algunas cosillas que me quedaron por relatar y el auge de las peticiones llegadas a la revista pidiendo una segunda parte, han hecho que ceda gratamente.

… Una vez que me cocí en aquella ducha del “Oeste”, el director de un Banco se ofreció gentilmente a prestarme el cuarto de baño de su casa para aquel fin y para no volverme a cocer. Aquello me supo a gloria y así lo fui haciendo hasta que, un buen día, Cipriano Telera, perdón, el Sr. Alcalde, me dijo que me había encontrado una casa. Yo, absolutamente contento, le pregunté que dónde estaba a lo que me contestó: “En la calle Nueva” pero por lo que conozco, creo en el cien por cien de los pueblos existe una “calle Nueva” que suele ser más antigua que el resto de las calles.

Al día siguiente me llevó a ver la casa y volví a viajar en el tiempo cuarenta años atrás. Al salón sólo le faltaba una repisa con un paño de encaje y una radio de lámparas para escuchar “el parte” o alguna de esas novelas a las que prestaban su voz Pedro Pablo Ayuso y Matilde Conesa. Creo que más de uno o una, como ahora hay que decir si no te tachan de machista, sabrá de esas novelas. En fin… Ya tenía casa aunque estuviera sacada del túnel del tiempo. Con la electricidad a ciento veinticinco voltios, su cuadra y el cuarto de baño en el patio como debe ser.

“Caracalejo del Monte” es un pueblo fronterizo de Andalucía con el país vecino, estaba formada por dos viguetas de hierro, una a cada lado del arcén de la carretera, unidas por una cadena. La frontera se abría dos o tres veces al año y venía para “vigilar” un Inspector de Policía. Uno de ellos, aficionado a la cocina, enseñó a las “habitantas” (jajajajaja) del pueblo a hacer un suflé de helado recubierto de merengue y horneado. Las “habitantas” no daban crédito a lo que veían y se preguntaban que cómo podía ser que habiendo metido el suflé en el horno el helado no se hubiera derretido. A lo que el cocinero o repostero en cuestión respondió que era puro arte (jajajajaja).

Una buena tarde del mes de abril, con otro Inspector de Policía, fuimos al extranjero, es decir, pared con pared, al pueblo cercano del país vecino a comprar patatas, y acompañados de tres de las “deshecho de tienta”. A la vuelta, el copiloto me dice ¡para, para, para!. Una de ellas le preguntó que para qué parábamos. Él le contestó: ¡Vamos a copular! (por decirlo de una manera más o menos elegante) y la misma dijo: ¿Ah sí, dónde?. ¡Que es broma!. Nunca sabré si desilusionadas o no.

¡AHÍ QUEDA ESO!

  Por Aviador sin avío



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