Ir al contenido principal

PASEN Y VEAN

ENTREVISTA A CARMEN LOMANA La clase es intangible

  Carmen Lomana ENTREVISTA A CARMEN LOMANA La clase es intangible B. SHIELDS:       Esta vez me encuentro en casa de una celebrity sobradamente conocida, Carmen Lomana. Una mujer espléndida y sofisticada en todo lo que concierne al glamour, los buenos modales y la exquisitez en el buen gusto y el vestir. Una mujer que goza de una de las mejores armas que puede tener el ser humano, la positividad. Realmente es una mujer radiantemente positiva. CARMEN LOMANA: (Sonriente y muy agradecida) ¡Muchas gracias! B.S:    Carmen, la gente te puede ver de una manera, pero otra cosa es que seas de esa manera. “Los 10 mandamientos de la mujer 11” fue tu primer libro y el segundo “El glamour inteligente”. “Cuestión de actitud” es tu último. ¿Puedes grosso modo contar algo sobre su contenido? C.L.:     Pues es un libro donde se hacen muchas reflexiones, donde hago un paseo por mi vida. Cómo he enfrentado diferentes momentos. B.S.:     ¿Algo autobiográfico? C.L.:     Tiene un punto basta

A DIESTRO Y SINIESTRO, II PARTE, CARACALEJO DEL MONTE


VOLVÍ A VIAJAR EN EL TIEMPO 40 AÑOS DESPUÉS...

Me he resistido a redactar el segundo capítulo de “Caracalejo del Monte” pero, entre algunas cosillas que me quedaron por relatar y el auge de las peticiones llegadas a la revista pidiendo una segunda parte, han hecho que ceda gratamente.

… Una vez que me cocí en aquella ducha del “Oeste”, el director de un Banco se ofreció gentilmente a prestarme el cuarto de baño de su casa para aquel fin y para no volverme a cocer. Aquello me supo a gloria y así lo fui haciendo hasta que, un buen día, Cipriano Telera, perdón, el Sr. Alcalde, me dijo que me había encontrado una casa. Yo, absolutamente contento, le pregunté que dónde estaba a lo que me contestó: “En la calle Nueva” pero por lo que conozco, creo en el cien por cien de los pueblos existe una “calle Nueva” que suele ser más antigua que el resto de las calles.

Al día siguiente me llevó a ver la casa y volví a viajar en el tiempo cuarenta años atrás. Al salón sólo le faltaba una repisa con un paño de encaje y una radio de lámparas para escuchar “el parte” o alguna de esas novelas a las que prestaban su voz Pedro Pablo Ayuso y Matilde Conesa. Creo que más de uno o una, como ahora hay que decir si no te tachan de machista, sabrá de esas novelas. En fin… Ya tenía casa aunque estuviera sacada del túnel del tiempo. Con la electricidad a ciento veinticinco voltios, su cuadra y el cuarto de baño en el patio como debe ser.

“Caracalejo del Monte” es un pueblo fronterizo de Andalucía con el país vecino, estaba formada por dos viguetas de hierro, una a cada lado del arcén de la carretera, unidas por una cadena. La frontera se abría dos o tres veces al año y venía para “vigilar” un Inspector de Policía. Uno de ellos, aficionado a la cocina, enseñó a las “habitantas” (jajajajaja) del pueblo a hacer un suflé de helado recubierto de merengue y horneado. Las “habitantas” no daban crédito a lo que veían y se preguntaban que cómo podía ser que habiendo metido el suflé en el horno el helado no se hubiera derretido. A lo que el cocinero o repostero en cuestión respondió que era puro arte (jajajajaja).

Una buena tarde del mes de abril, con otro Inspector de Policía, fuimos al extranjero, es decir, pared con pared, al pueblo cercano del país vecino a comprar patatas, y acompañados de tres de las “deshecho de tienta”. A la vuelta, el copiloto me dice ¡para, para, para!. Una de ellas le preguntó que para qué parábamos. Él le contestó: ¡Vamos a copular! (por decirlo de una manera más o menos elegante) y la misma dijo: ¿Ah sí, dónde?. ¡Que es broma!. Nunca sabré si desilusionadas o no.

¡AHÍ QUEDA ESO!

  Por Aviador sin avío



Comentarios

Entradas populares